Celebración Real Madrid I Imagen: OneFootball

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El Real Madrid consiguió tres puntos vitales en su lucha por LaLiga ante un Getafe que compitió de principio a fin

Getafe y Real Madrid midieron fuerzas en una trigésimo tercera jornada de liga que podía acabar con el sueño europeo de los azulones o alejar a los madridistas de la pelea por el campeonato nacional. Este derbi, por tanto, trascendía mucho más allá de los tres puntos en juego.

El ambiente previo del encuentro dejaba patente la importancia del mismo. Getafe se vistió de gala para recibir a sus vecinos de la capital y la parroquia azulona le hizo saber al vigente campeón que la victoria en el Coliseum no sería ni mucho menos sencilla.

Güler puso la magia ante el juego brusco del Getafe

Los primeros 45 minutos comenzaron protagonizados por acciones antideportivas de los muchachos de Bordalás. Apenas habían transcurrido 40 segundos cuando Endrick cayó dolorido sobre el feudo madrileño tras una carga sin balón de por medio de Domingos Duarte. A partir de entonces, el jovencísimo ariete brasileño viviría un auténtico infierno de empujones, patadas, provocaciones…

El fútbol, sin duda, lo puso Güler. Entre tanta marrullería de los locales, el turco decidió recordarle al mundo entero que aquello era fútbol, otorgó al esférico el protagonismo que merecía y se erigió como dueño y señor de la sala de máquinas. Arda no solo dominó el partido y manejó los tiempos del choque a su antojo, sino que abrió la lata con un auténtico golazo.

El ’15’ madridista culminó un contragolpe de esos que tanto gustan por Chamartín con un derechazo (su pierna «mala) imposible para David Soria. Tras su golazo, y en mitad del aluvión de rumores que sitúan a Ancelotti fuera del banquillo merengue, el gran incomprendido de la plantilla madridista decidió dirigirse a su entrenador, dedicarle el gol y fundirse en un abrazo con el italiano.

A partir del primer tanto visitante, el Real Madrid creció en el encuentro y asumió todo el peso del partido. Los locales, por su parte, optaron por replegarse e intentar no sufrir más de lo debido en los continuos arreones blancos. Djené salvó los muebles de los suyos sobre la línea para evitar el gol de Endrick que prácticamente habría sentenciado el choque.

El Getafe mejoró, sin recompensa, en la segunda parte

El segundo acto arrancó con la sustitución de David Alaba por Eduardo Camavinga. Sin embargo, cuando todos pensábamos que se trataba de una pista sobre el once madridista en la final de Copa, el club blanco informó que el relevo se debía a unas molestias del austriaco en su pierna izquierda.

No obstante, la tónica predominante en la primera parte poco tuvo que ver con la segunda. El Getafe salió convencido de dar la sorpresa ante el vigente campeón de la competición y el Real Madrid, tal vez con la mente puesta en la Cartuja, empezó a sufrir las cometidas azulonas.

La entrada en el campo de dos futbolistas tremendamente ofensivos como Coba y Álvaro Rodríguez hizo crecer a un Getafe que empezó a creerse que podía rascar algo muy positivo de esta trigésimo tercera jornada de LaLiga.

Sin embargo, la mejora del conjunto local en estos segundos 45 minutos no obtuvo recompensa. Los de Chamartín mostraron solvencia y solidez defensiva, logrando anular la proyección ofensiva de su oponente, haciendo bueno el 0-1 de Güler y certificando tres puntos vitales para seguir en la lucha por LaLiga.

Autor: Sergio Hervás