Enes Ünal I Imagen: Getafe CF

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Goleada del Getafe con 10 para dejar sentenciada la eliminatoria ante el Partizan y rozar el sueño de competir en Conference League

Primera parte

Este jueves 20 de agosto arrancaba el sueño europeo del Getafe. Los de Bordalás medían fuerzas frente al Partizan en este encuentro de ida por una plaza en la Conference League.

El ambiente, espectacular; la puesta a punto, increíble; el objetivo más cerca que nunca; y los nervios, como no podía ser de otra manera, a flor de piel. Así se vivió la previa en los aledaños del Coliseum. Las manecillas peninsulares marcaron las 21 horas y, entonces, tras el pitido del colegiado haciendo los honores, el balón echó a rodar en el verde del feudo azulón.

La superioridad local en los primeros compases fue notable. El empuje de la afición visitante, que se dejó la voz y no dejó de animar a los suyos en todo el partido, sirvió de poco ante un Getafe colosal. Los pupilos de José Bordalás quisieron dar un golpe sobre la mesa desde el primer minuto y se mostraron intratables. A la seguridad defensiva que caracteriza al equipo madrileño, le sumaron garra ofensiva y hambre de cara a gol para intentar sentenciar la eliminatoria cuanto antes.

El tanto azulón parecía cuestión de tiempo y fueron «los nuevos» quiénes abrieron la lata. Los fichajes del Getafe han caído de pie en el Coliseum: asistencia inmejorable de Mojica y golazo de Enes Ünal en su vuelta a casa.

Es cierto que, a partir del gol, el Getafe bajó en ritmo e intensidad, pero el Partizan tampoco logró encontrar su mejor versión y parecía lejos de la igualada. Sin embargo, una jugada aislada le sirvió al conjunto serbio para igualar la contienda al filo del descanso.

Segunda parte

El paso por vestuarios cambió por completo la dinámica del partido. El varapalo del empate antes del descanso pareció afectar anímicamente a los futbolistas de un Getafe irreconocible en la segunda parte.

El Partizan creyó y, sobre todo, creció; mientras los de Bordalás sabían que el encuentro (y quién sabe si la eliminatoria) se les empezaba a escapar.

Una decisión pudo cambiarlo todo. Una caída en el área de Mojica pudo suponer un penalti que, a priori, habría puesto en ventaja a los locales. El árbitro señaló la pena máxima, pero el VAR llamó al colegiado para que revisara la acción y éste rectificó su decisión.

El fútbol, loco como siempre, hizo que, en apenas unos minutos, el Coliseum pasara de la euforia al silencio más absoluto. Abqar, con amarilla, cometió una imprudencia y fue expulsado por doble amarilla. Si al mal fútbol de los de Bordalás en este segundo acto, le añadimos el hándicap de la inferioridad numérica, el partido comenzaba a ponerse muy cuesta arriba.

El Getafe comprendió entonces que aquello se había convertido en una batalla por la supervivencia con el objetivo de que todo se decidiera el Belgrado. Y así fue, el conjunto azulón defendió con uñas y dientes el empate sin renunciar ni mucho menos a la posibilidad de hostigar la meta contraria en algún contraataque o acción individual.

Finalmente, Andrés García y Mojica hicieron justicia al global del partido, marcando en los compases finales para dejar sentenciada la eliminatoria en favor del Getafe y avisar el sueño de la Conference League.